Fundación para el desarrollo de informáticos de Jujuy

“Cálculos ancestrales” de Adrián Silisque y Open AI (2023)

Adrián Silique en el Encuentro Anual de la Asociación Cristiana de Empresarios (ACDE)

Llegada de los yalenses a Jujuy

Sábado 26 de julio a Sábado 2 de agosto de 2025

¿Por qué vienen los yalenses a Jujuy?

La Universidad de Yale, fundada en 1701 —incluso antes de la independencia de Estados Unidos en 1776—, se encuentra entre las diez mejores del mundo.

Lo sorprendente es que, pese a ser una institución privada de élite, Yale no está reservada solo para personas adineradas. Su sistema de admisión es completamente ciego al factor económico: el comité evaluador no puede conocer ni considerar la situación financiera del postulante ni de su familia al tomar decisiones de ingreso.

Para el ciclo de pregrado de 2024, por ejemplo, se recibieron 57.000 solicitudes y solo se aceptó al 3,9%. Y estos postulantes ya se habían auto-seleccionado entre millones, sabiendo que tenían una posibilidad real de ser admitidos. Recién una vez aceptados, el equipo de ayuda financiera interviene para garantizar que ningún estudiante se quede afuera por falta de recursos, cubriendo incluso costos que ascienden a cientos de miles de dólares.

De hecho, si los padres de un estudiante ganan menos de 75.000 dólares anuales, Yale cubre absolutamente todo: matrícula, alojamiento, alimentación, libros y hasta viajes internacionales para visitar a su familia o participar de experiencias educativas.

Además, Yale busca activamente a jóvenes brillantes de todo el mundo, especialmente de contextos desfavorecidos. El sistema reconoce el “hándicap” educativo y cultural que enfrentan muchos estudiantes, lo que les otorga una ventaja comparativa en el proceso de admisión.

Universidad de Yale, fundada en 1701
¿Cómo se financia todo esto?

Buena parte de los recursos proviene del segundo fondo patrimonial universitario más grande del mundo: 41.000 millones de dólares, cuyos intereses financian gran parte de su operación. A esto se suman las donaciones de miles de exalumnos agradecidos que, tras desarrollar carreras exitosas, deciden reinvertir en la universidad que transformó sus vidas.

Esto es parte de una poderosa cultura del dar: Estados Unidos cuenta con más fundaciones por habitante que cualquier otro país, con 1,5 millones en total (una cada 270 personas). Yale no solo forma profesionales: forma visionarios, personas decididas a mejorar el mundo, no solo su propio entorno.

¿Y qué tiene que ver todo esto con Jujuy?

Aquí es donde comienza algo extraordinario.

Un grupo de 41 exalumnos de Yale ha decidido venir a Jujuy. No vienen a donar dinero—eso sería insuficiente. Vienen a compartir algo mucho más valioso: conocimiento, visión, herramientas. Vienen a ayudarnos a romper las barreras mentales que nos impiden crecer. Vienen porque creen que en Jujuy está ocurriendo un milagro del siglo XXI.

En una sola generación, jóvenes jujeños han dado un salto histórico: desde condiciones de subdesarrollo profundo—muchas veces sin siquiera pasar por la etapa industrial—han ingresado directamente en la economía del conocimiento y la competencia global del mundo digital. Y lo han hecho con esfuerzo propio, sin atajos, sin padrinos, sin permisos. Lo han logrado por talento, resiliencia y determinación.

¿Qué buscamos con esta visita?
  • Crear lazos personales entre los exalumnos de Yale y nuestros jóvenes, para conectar a Jujuy con el mundo desde un nuevo paradigma.
  • Mostrar a nuestra juventud la grandeza que ya llevan dentro, y demostrarles que desde Jujuy pueden cambiar el mundo si se lo proponen.
  • Compartir conocimientos, herramientas y estrategias para superar las verdaderas barreras: las mentales.

Gracias a Internet, Jujuy deja de ser una provincia olvidada para convertirse en una plataforma de transformación. Los exalumnos de Yale no vienen a construir casas ni a repartir donaciones. Vienen a construir algo mucho más poderoso: una nueva mentalidad. El resto—la infraestructura, el progreso económico, el desarrollo social—vendrá por añadidura.

Hoy, Jujuy le muestra al mundo que es posible estar físicamente aislado y, al mismo tiempo, profundamente conectado. Nuestro sueño es ambicioso pero posible: coadyuvar a convertir a Jujuy en el Silicon Valley del Sur, y con ello, inspirar a toda la Argentina y a la región.

Esta visita no es un final, sino apenas el comienzo de una hermosa relación personal entre extraordinarios exalumnos de Yale —junto a sus también increíbles familias— y los brillantes jóvenes jujeños. Una relación que, sin duda, se enriquecerá con el paso de los meses. Es solo el primer paso de un gran desafío humano. ¡El cerebro no conoce fronteras!

El grupo de DIJ con los 41 visitantes de Yale en la hermosa Quebrada de Humahuaca!

El grupo de DIJ con los 41 visitantes de Yale en la hermosa Quebrada de Humahuaca!

“Trabajamos para mejorar el presente y el futuro de los estudiantes informáticos de Jujuy”

Fundación apoyo para la educación informática de Jujuy

“De Jujuy al NOA, del NOA a la Argentina, y de la Argentina al mundo…”

Desde la Fundación DIJ creemos que el futuro de Jujuy, el futuro de Argentina, es el mismo futuro económico de todo el planeta. Nos encontramos ante una nueva era donde el progreso radica, no en sus fuentes naturales, ni en sus “commodities”, ni siquiera en su productividad agraria o industrial, sino en el cerebro de sus ciudadanos, el cual hoy, gracias a Internet, puede fácilmente cruzar fronteras para así venderle su talento al mundo.

Jujuy ya ha probado, y prueba a diario, que es líder en desarrollo de software en el noroeste argentino, gracias a su maravillosa y extraordinaria fuente educativa: entre otros a la Universidad Nacional de Jujuy (UNJU) y su famosa escuela secundaria pública, la “Escuela de Minas Dr. Horacio Carrillo“ . Nuestra fundación pretende potenciar todo ese desarrollo, ayudando primero a aquellos jóvenes alumnos de secundario y de ingeniería que hoy carecen de los recursos económicos para poder estudiar, no solo para tener tiempo y dedicarse a la programación, sino hasta para poder comer y transportarse desde sus pueblitos de provincia hacia los centros educativos localizados en San Salvador de Jujuy y otras principales ciudades jujeñas, y seguiremos inmediatamente después con los alumnos más pequeñitos, de las escuelas primarias desparramadas por toda la provincia y hasta por la puna, para despertar en ellos y en sus padres el conocimiento y el amor por este nuevo tipo de trabajo tan maravilloso, remunerativo y revolucionario.

Es también la intención de nuestra fundación la de ayudar a los maravillosos maestros en Ingeniería Informática tanto a nivel secundario como universitario. Muchos de estos maestros deben a veces poner dinero de sus bolsillos para ayudar a sus queridos alumnos, cosa que debemos revertir. Finalmente, deseamos apoyar económicamente a los centros educativos como la UNJU y Escuela de Minas, quienes precisan siempre de maquinaria de excelencia para poder llevar a cabo sus funciones educativas.

Nuestra misión también incluye solventar con becas a los alumnos merecedores de ellas, como ser los jóvenes jujeños que participan en las olimpíadas informáticas a nivel nacional e internacional (sí, Jujuy ya ha incluido a algunos alumnos como parte del grupo argentino en las Olimpíadas de Informática a nivel mundial). Deseamos proveer de ayuda económica a los profesores jujeños para que estos puedan viajar a centros educativos con el objeto de mejorar sus conocimientos. También convocaremos a empresas privadas en informática a nivel nacional, especialmente las que trabajan sobre proyectos originales, para que ofrezcan trabajo y pasantías a este joven talento local, que ya es una luz para el resto de las provincias del norte de nuestro país.

Finalmente, es nuestra misión informar a los habitantes de la maravillosa provincia de Jujuy acerca de la importancia de este nuevo tipo de educación para sus hijos, ya que hoy esta permite el teletrabajo y cruza no solo las fronteras jujeñas, sino argentinas, trayendo una fuente de ingresos top en el mundo y evitando la fuga de cerebros por falta de trabajo local. Hoy sabemos que el programador argentino, y especialmente jujeño, posee la inteligencia y la creatividad como para desarrollar todo tipo de actividades en este nuevo campo informático a nivel mundial sin mudarse de su pueblo. Esto es así no solo para los clásicos programas de computadoras de escritorio, sino en video juegos, diseño gráfico, administración de redes, etc. a nivel mundial desde Jujuy.  La creación de nuevas y fascinantes aplicaciones para computadoras y celulares que cambian la sociedad mundial a diario no es una exclusividad de los grandes centros globales de informática, sino que es un mundo mucho más democrático, donde el genio se encuentra en cualquier lado, aunque hay ciertas sociedades, como la nuestra, que generan un alto grado de creatividad.  Y este es el futuro del mundo. La idea, entonces, es que cada vez más alumnos deseen aprender y permanecer en Jujuy, y que, con su liderazgo, mejoren significativamente la economía jujeña y argentina. Luego no nos cabe duda de que otras provincias argentinas harán lo propio.

Creemos que este, y no otro, es el verdadero Plan Belgrano para explotar la riqueza de nuestro gran país.

Una golondrina no hace primavera

Presentación institucional

Hay historias que merecen ser contadas y repetidas cientos de veces. Hay historias que nos hacen creer que otra realidad es posible. Y una de esas historias, tal vez, sea mi trayectoria personal. Nací en la Quebrada de Humahuaca (Noroeste Argentino) y pasé los primeros años de mi infancia en un pueblo de apenas 200 habitantes (Iturbe). Seguramente pocos fueron los recursos económicos de mi familia, como los de la mayoría de los habitantes de la Quebrada, pero el recurso más grande que me podrían haber regalado es el hábito por el estudio y el amor por la auto superación.

Años más tarde, al finalizar la secundaria, mis padres hicieron todo lo posible para enviarme a estudiar a San Salvador de Jujuy (capital de la Provincia de Jujuy), donde inicié la carrera de Ingeniería en Informática en la UNJU (Universidad Nacional de Jujuy). Sin computadora ni acceso a internet, aprendí a programar con lápiz y papel, hasta que tiempo después, una vez más gracias al enorme esfuerzo de mis padres, lograron adquirir una PC. Era tal mi sensación de gratitud que, con gran esmero, terminé la carrera de ingeniería en los cinco años que duraba la misma; algo no muy común en la historia de las universidades. Y no solo esto, sino que además obtuve el mejor promedio de todas las carreras de la Facultad de Ingeniería, así como el mejor promedio de toda la oferta académica de la Universidad Nacional de Jujuy. Esto me hizo acreedor de dos medallas de oro, una otorgada por la UNJU y la otra por el Colegio de Ingenieros de Jujuy.

Por semejante desempeño académico, me concedieron una beca del Centro Internacional de Métodos Numéricos en la Ingeniería (CIMNE), Barcelona, España, a donde me trasladé para realizar estudios de Inteligencia Artificial. Ahí en Barcelona, debido a ese espíritu inquieto que siempre me caracterizó, decidí inmiscuirme en el ámbito artístico, llegando a obtener el grado de Master en Dirección y Producción de Cine (Universidad Politécnica de Cataluña). Desde entonces escribí varios libros y gané numerosos premios, algunos de talla internacional.

Ustedes se preguntarán por qué les cuento esta historia. Porque esta es la historia de una golondrina que con apenas pocos recursos pudo cambiar el rumbo de su vida. Sin embargo, reza una conocida frase que «Una golondrina no hace primavera». Y este es el sueño que compartimos en la Fundación DIJ, crear una primavera tecnológica en Jujuy. Soñamos; y trabajamos para alcanzar nuestro sueño, de ver a Jujuy posicionado como un referente internacional en el ámbito del desarrollo de software.

Sabemos que es posible y lo lograremos con la ayuda de todos ustedes.
Adrian SilisqueAdrián Silisque
Presidente
Después de haber vivido 20 años en Europa, nuestro presidente reside hoy, ya no en Europa, ni siquiera en Buenos Aires ni en San Salvador (capital de Jujuy), sino en el pequeño pueblo de Humahuaca, a donde regresó y vive con su familia. En efecto, Adrián trabaja en Europa, pero desde su Humahuaca natal, y es ese el nuevo paradigma que va a cambiar a nuestros pueblos y que deseamos potenciar. Vamos a convertir a una golondrina en primavera.

5 de diciembre 2006
La NACION

Crece en Jujuy un nuevo polo de software

Este artículo de la nacion del 2006 fue el primero que nos interesó en Jujuy. Evidentemente, la facultad de ingeniería de la UNJU, creada inicialmente para enseñar los temas de minería, se había re-inventado y diez años después, esta enseñanza empezaba a dar frutos.

https://www.lanacion.com.ar/ciencia/crece-en-jujuy-un-nuevo-polo-de-software-nid864831/

Los primeros emprendedores del año 2006 adelante del Cerro de Siete Colores en Jujuy.

De izquierda a derecha: Profesor Jorge Mendoza (UNJU, Bintelligence),Juan Carlos Rodriguez (CTO Umana),Profesor Marcelo Gonzalez (UNJU, Tecsol) ,Elvio Velasquez (CEO-DevelarGroup),Marcelo Vasquez (CEO Blimox),Profesor Jorge Griot (Vicerector UNJU) ,Pablo Gudiño (CEO, Openix).

Facultad de Ingeniería – UNJU

Historias

Videos de la Fundación DIJ

Campañas

¡La Universidad de Yale se une a nuestro proyecto!

El sábado 26 de julio, llega a Jujuy una delegación de 41 exalumnos de la Universidad de Yale junto a sus familias para colaborar en un fascinante proyecto en Humahuaca. Invitamos a todos los jujeños interesados a participar en esta iniciativa que abre las puertas a la economía del conocimiento.

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